4.- Características del pancracio mexicano
4.1.- Las máscaras y los personajes
Calzón, botas blancas o negras era la vestimenta austera que usaban los gladiadores al inicio de este deporte, así como el nombre de pila. De manera paulatina, surgen los luchadores con sobrenombres para tener una segunda identidad.
En esta época aparecieron también vestuarios majestuosos que representaban otros seres que interactuaban con personajes cotidianos, intelectuales, morales y hasta religiosos, que reflejan el carácter y la personalidad que sus intérpretes adoptan con una máscara o un atuendo.
En este deporte los nombres surgen de distintas categorías, siendo algunas de las más populares las enlistadas a continuación.
Animales: Nombres tomados de la naturaleza animal, y que bien pueden tener características comunes, o variantes en éstas. (Blue Panther, Perro Aguayo, La Araña Atómica, Murciélago Velazquez, Bestia Salvaje, etc.)
Astronómicos: Nombres tomados del universo. (Súper Astro, Solar, Universo 2000, Rey Cometa, etc.)
Antropológicos e históricos: Nombres tomados de la evolución del hombre, y de la historia tanto nacional, como universal. (Cavernario Galindo, Popitecus, Sangre Azteca, Canek, etc.)
Perversidad: Nombres totalmente negativos, y alusivos a personajes del mal. (Villanos, Blue Demon, Satánico, El Fantasma, etc.)
Bienhechores: Nombres de valores que buscan el bien común. (Santo, Místico, Sagrado, etc.)
Hechicería y Enigma: Nombres que sobrepasan la realidad. (Acertijo, El Signo, etc.)
Naturaleza: Nombres elegidos de la fuerza del medio ambiente. (Oro, Tornado Negro, Rayo de Jalisco, Huracán Ramírez, Mr. Niebla, etc.)
La máscara es parte de nuestra cultura, y representa ya sea el bien o el mal, ya que los indígenas las utilizaban en algunas danzas que incluían rituales que llevaban a sacrificios en el que el hombre se transformaba en dios, demonio, animal, o elemento de la naturaleza, através de los personajes que representaban las máscaras.
Emulando dicho ritual, el luchador pasa por un transe similar, donde se convierte en una complicidad que engendra al ser que éste representa.
Luis Núñez, “El Enmascarado”, fue el primer gladiador que utilizó una máscara en nuestro país. Estudiante de la Facultad de Medicina, debutó un 22 de abril de 1934, ante Vidal Quintanilla, en la categoría de Peso Welter. Él mismo se quitó la máscara, aunque gracias a su aporte, la Empresa Mexicana de Lucha Libre siguió con la idea de que la tapa sería la representación perfecta del pancracio mexicano.
El luchador irlandés, “Ciclón” Mackey, quien se presentó en la inauguración de la Arena México, después se convertiría en "La Maravilla Enmascarada", debutando el 22 de noviembre de 1934.
El 5 de enero de 1936, surge el tercer gladiador que, bajo el mote de “El Enmascarado de Chicago”, provocó un verdadero impacto en la afición de la lucha libre, aunque apenas un mes después, en febrero del mismo año, perdió la capucha ante Salvador Flores.
Para 1938, otro nuevo enmascarado surgía vestido de negro y con una capa del mismo tono. “Murciélago Enmascarado”, se presentó un 3 de abril, un personaje que enfrentó a los mejores rivales, a los que dejaba bañados en sangre, y que perdiera la identidad ante Octavio Gaona, revelando a Jesús Velazquez Quintero, bajo la tapa de la criatura de la noche.
Velázquez Quintero, originario de la ciudad de México, siguió cosechando triunfos, ahora como “El Murciélago” Velazquez.
Rápidamente con la incursión del Santo, Blue Demon, Black Shadow, Mil Máscaras, entre otros, la máscara se convirtió en un trofeo importante, y lo más valioso para los rivales y para quienes la portaban.
4.2.- Rudos y Técnicos
Rudos
El rudo es un provocador, él debe ganar a como de lugar, adentra al público a la lucha, y es el que rompe las leyes en el encordado.
Técnicos
Gusta de la fuerza deportiva, respeta las reglas y es la bondad encarnada en el cuadrilátero, siempre justo buscando que el bien salga adelante.
4.3.- Minis y exóticos
Minis
Las pequeñas estrellas de la lucha libre arribaron a México, procedentes de los Estados Unidos, en el año de 1952, cuando la entonces competencia empresarial de la EMLL, la dirigida por Jesús Hernández y Emilio Azcárraga, intentó darle un giro al estilo clásico de costalazos con la inclusión de los mini luchadores en las funciones que eran transmitidas desde el ring del entonces Televicentro, donde personajes como Gulliver o Gargantúa, impactaban a los que tenían el privilegio de acceder a un cinescopio para observar las evoluciones de los "chaparritos".
Dos décadas después, una cinta del cine mexicano, "Los Vampiros de Coyoacán" de Rogelio Agrasánchez, originaría la segunda invasión de los minis a los encordados, pues luego de que un grupo de enanos fungiera en la película como los asistentes del antagonista de la historia, El Vampiro, y que en el afán de que no sufrieran una lesión fueran adiestrados por los protagonistas de la cinta, Mil Máscaras y Superzán, los minis pudieron aprender algunas técnicas de lucha libre.
César Valentino, luchador que también participaba como extra de la filmación, al observar la facilidad que tenían los enanos para aprender lo que los enmascarados les enseñaban, los invitó a prepararse de lleno como luchadores profesionales, propuesta que ellos aceptaron para terminar por resultar en el nacimiento de personajes como Filli Estrella, Gabby Da Silva, Pequeño Goliath, Gran Nikolai, y Arturito, que contribuyeron en gran medida con el boom ochentero de los costalazos.
Aunque al inicio no fueron bien vistos por las autoridades, y por algunos integrantes de la familia luchística, que los calificaban como meros elementos de "espectáculos circenses", los minis lograron ganarse un lugar en el mundo de la lucha libre con sus actuaciones, al grado de que los empresarios los llevaron a las filas de sus compañías para convertirlos en las pequeñas réplicas de sus estrellas, donde aparecieron Mascarita Sagrada, Octagoncito, Pierrothito, y Último Dragoncito, por mencionar a algunos.
Exóticos
Es en 1941, cuando Dizzy Gardenia Davis aparece en nuestro país para comenzar con la historia de los exóticos.
Estos gladiadores representan a los personajes afeminados y con delicadas maneras, aunque sin dejar de lado la fuerza y la rudeza necesaria para someter a sus oponentes.
Diferentes al resto de los luchadores, pero no por su corta o exagerada estatura, ni completamente rudos, ni llanamente técnicos, éste particular grupo de gladiadore ha representado a la tercera vía de los encordados, haciendo gala de sus preferencias sin recato, y poniendo en tela de juicio las tendencias homofóbicas de los aficionados, y de los mismos compañeros dentro de la lucha libre.
Figuras como El Bello Greco, Adorable Rubí, Ruddy Reyna, Bello Filli, El Bello Perfumado, Sergio “El Hermoso”, Pimpinela Escarlata, May Flowers, y Casandro, fueron quienes en la década de los 80 hicieron de las suyas en el mundo de las doce cuerdas, siendo nombrados por la prensa especializada como la "Ola Lila", quienes proclamaban el buen gusto y los delicados olores aún arriba del encordado, mismo que decían, perfumaban con su sola presencia.
Hoy en día el tema de exótico se ha devaluado con figuras que han caído en lo grotesco de un personaje, y que han deteriorado la imagen de aquellos grandes gladiadores, siendo el heredero de la dinastía de los Alvarado Nieves, Máximo, quien conserva la personalidad y el glamour de los legendarios exóticos.
4.4.- Los réferis
4.5.- La afición
Para los aficionados las arenas son como un santuario donde las paredes se impregnan de recuerdos, gritos, pasión.
La afición en espera siempre de poder gritar a sus ídolos y a sus verdugos. De apagar cifras extraordinarias para ver una función especial.
El asistente dentro de una arena, se convierte en el monstruo de mil cabezas que puede ensalzar a su ídolo o fulminarlo con las porras, silbidos, aplausos y gritos.
Las mujeres son las que mas gritan e insultan en las arenas y es tan familiar el ambiente que los aficionados llevan amistad con el vecino del asiento contiguo, aún cuando no sabe ni su nombre o la dirección donde vive, pero se saludan, disfrutan las funciones y se reencuentran en cada función como una auténtica gran familia.
Los luchadores y los escenarios no serían lo mismo sin la fanaticada que apropia la arena de lucha libre, como parte indispensable de su día a día.
4.6.- La vida en las arenas
4.7.- Aspectos socioculturales
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